Una tableta en la puerta del almacén. Nadie escribe: tocas tu carnet —el mismo de la llegada, NFC, sin claves ni cámara— y con botones grandes dices qué sacaste, para cuál orden y cuánto. El estante baja en vivo y la salida queda con dueño (la orden) y con mano (quién la sacó, firmado por su carnet). Es el mismo almacén de la UI de insumos, otra cara: la del piso, la de los dedos gordos, la de cero fricción — y máxima responsabilidad.