Un cartel de vuelos
De lejos se lee en segundos: número de control enorme, cliente grande, y el estado como color. Teal = fluye, ámbar = por vencer, rojo = bloqueado, verde = lista. No hay que acercarse para saber cómo va el taller.
El bloqueado grita, el que fluye calla
Farmatodo no tiene lona: su fila late en rojo con el reloj de cuánto lleva detenida. Lo que avanza está en calma, en teal. La atención va sola a donde duele — honesto, sin ruido de más.
El estado se captura en el piso
Tocas la orden y aparecen botones grandes para dedos (con guantes): terminar, pasar a encuadernación, bloquear. Un toque y el tablero cambia en vivo. El estado es un subproducto del trabajo, no un formulario aparte.
Enfoca, y elige su luz
Una fila de chips grandes filtra el tablero en vivo —solo las bloqueadas, las de hoy, las listas, o por departamento— y el conteo del pie se ajusta. Y como es una pared real, un toque cambia entre oscuro (se lee de lejos) y claro: el equipo elige la luz que mejor se ve en su taller.