Como la cotización va y viene hasta cerrar, el hilo vive en la plataforma — no repartido en el chat. Al cotizar, eliges al cliente en dos segundos. Le llega por WhatsApp un enlace tokenizado (sin cuenta, sin clave — el token es su identidad) que abre el espacio de ese pedido: la cotización, la conversación y la decisión, en un solo lugar. Ahí negocian hasta el acuerdo. Y ese mismo enlace crece: de cotización → aprobación → pago → seguimiento. Un enlace, un espacio, toda la vida de ese trabajo.
Desde el + Añadir cliente: escribes, aparecen los recientes (respetando de quién es cada cliente), o creas uno nuevo con solo nombre + WhatsApp. No bloquea la cotización — puedes cotizar primero y atarlo al enviar.
WhatsApp solo avisa y lleva. El enlace abre el espacio del pedido, donde el cliente ve la cotización y conversa hasta cerrar. Aprobó → el mismo enlace se vuelve pago, y luego seguimiento.
kenco.link/xY7k pasa de cotización → aprobación → abono → seguimiento. El cliente nunca instala nada ni recuerda una clave: el enlace es su identidad y la casa de ese pedido.